Primero buscar entender. Mirar hacia arriba, hacia abajo, por los alrededores para determinar el cómo y el por qué. De ahí, diseñar un ambiente como corresponde. Esta variedad por aquí, esa variedad por allá, y biodiversidad por todas partes. Déjalo salvaje. Déja que las parras se sustenten en suelos vivos y alrededores harmónicos. No hay que excederse. Sin demasiado sol, sin demasiada sombra. Ni con mucho ni poco estrés. Piedras en los suelos, siempre. Y de ahí, simplemente observar mientras que las viñas florecen.

Está es la filosofía Wildmakers.

Nosotros diseñamos viñas “independientes” para dejar irradiar la expresión natural de la vida en nuestros vinos. Parras sin intervenciones humanas, que dependen poco en el riego y la fertilización. Parras manejadas de forma orgánica y sustentable para producir fruta sana con un sentido de lugar.

Lo wild en su mayor expresión.


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